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viernes, 15 de enero de 2010

Cerrando ciclos

Now, now that you're free,
what are you going to be?
And who are you going to see?
And where, where will you go?
And how will you know,
You didn't get it all wrong?

Monday Morning, Pulp

Esta entrada está muy nostálgica, cursi y/o ñoña y francamente demasiado personal como para que sea leído por personas ajenas al hospital donde estoy, pero ¿qué diablos? es mi blog y escribo lo que quiera jaja. Además, estoy seguro que todos hemos pasado por alguna etapa similar.

Estoy a unos días de acabar mi residencia. Para los que no están familiarizados con el mundo de los médicos, el periodo al que llamamos "residencia" abarca la etapa posterior a la universidad, en la cual estudiamos una especialidad.

La residencia normalmente dura de 2 a 4 años - dependiendo de la especialidad - y es a lo que la gran mayoría de los médicos aspiran a llegar algún día: entrar a la residencia para dejar de ser un médico general y convertirte en especialista. Bullshit. Pero resulta que no es tan fácil. Para poder estudiar una especialidad te topas con un examen injusto, con un sistema corrupto y controlado por mafias (como todo en el país), sobredemanda de plazas y muy pocas disponibles... en fin, el chiste es que logré entrar a la residencia y ahora, 3 años después, estoy a punto de terminar y salir como anestesiólogo.

Han sido tres años muy contrastantes. La residencia te modifica la vida y la perspectiva que tienes de ella tanto fuera como dentro del hospital. He pasado por tantas cosas... desde el cansancio extremo del primer año hasta el aburrimiento y tedio del último. Rompimientos, reconciliaciones, despedidas, saludos, reencuentros y desencuentros. Momentos de grandes logros, de gloria, de felicitaciones y momentos de regaños interminables, castigos injustos y merecidos también. Depresión, desesperación y soledad combinados con amistad, compañerismo y apoyo incondicional. Tres años de mi vida entregados al hospital, a mi carrera, a los pacientes que atendí, a mis compañeros - que ahora son mis amigos - a mis maestros, a mi futuro. Podría escribir un libro de todas mis experiencias durante mi residencia, tanto las hospitalarias como las extrahospitalarias. Ya si es interesante o no, eso es otra cosa jajaja. Bueno, por el momento sólo me limitaré a lo aquí escrito.

Es hora de cerrar el ciclo. Se acaba mi residencia y la vida que viví aquí. Sin embargo las vivencias, los cambios para bien y para mal que esta etapa deja en mí son tan profundos que estoy seguro que me marcarán para siempre. Estoy en un quirófano escribiendo esto, aún sigo siendo residente y desde la perspectiva en la que me encuentro aún no puedo dimensionar con exactitud quién fui, qué me faltó y qué me sobró. Espero poder releer esto en el futuro y saber con certeza que fui lo que debí ser y que pude aportar algo importante. O por lo menos dejar una huella lo suficientemente trascendente como para no ser simplemente "ése que estuvo aquí con nombre medio raro" jeje.

Es bien curioso que cuando empiezas un proceso, te imaginas dentro de unos años y lo ves tan lejano y cuando dejas de imaginar resulta que ya estás ahí, en el fin. También es muy curioso cómo casi todos los residentes nos quejamos amargamente del tiempo que pasamos en el hospital, de lo absorbente que es, del cansancio, del maltrato, de lo mal pagado y un largo etcétera... y cuando ya estás por acabar, volteas hacia atrás con nostalgia de éso que tanto te quejaste. Pero ha llegado el tiempo de dar paso a la generación que sigue. La canción de Pulp con la que empieza esto creo que describe a la perfección mi sentir.

martes, 30 de septiembre de 2008

Nuestros últimos días. Y luego la autopsia.

"...And we dont know just where our bones will rest to dust... I guess forgotten and absorbed into the earth below..."
1979, The Smashing Pumpkins


Mi profesión de médico me ha permitido vivir el contraste entre la alegría de la salud y el dolor de la enfermedad; ver cómo nace un nuevo ser y minutos después ver a alguien morir. Como cualquier otro médico lo he visto cientos de veces. Sin embargo pocas veces nos ponemos a reflexionar sobre ello, pues muchas razones te orillan a que de alguna manera lo hagas a un lado y sigas tu camino sin detenerte a pensar en ello. Muchos satanizan (¡perdón, Satán!) éste comportamiento en los profesionales de la salud, etiquetándonos como "fríos" o "insensibles". BAH... bueno, eso es otro tema.

El chiste de todo esto, es que hace unos días llegó una persona a la Terapia Intensiva que (como casi todos) estaba mucho más cercano a ser cadáver que vivo. Sólo que en él específicamente ya no había absolutamente nada más qué hacer.
Llegó a su cama asignada, conectado a mangueras por todas partes, dosis máximas de todo lo que requería, en fin... era el fin del camino. Nada, absolutamente nada que hacer mas que esperar su muerte.

Entonces, viendo el monitor que señalaba sus latidos por minuto, me llamó mucho la atención que la cifra disminuía como cuenta regresiva, de uno en uno, segundo a segundo... 24...23...22...21... estaba presenciando sus últimos instantes. Súbitamente me di cuenta que yo, una persona ajena a su vida, un extraño, estaba ahí, observando cómo su vida se apagaba. ¿una persona desconocida me observará morir?¿Cómo y cuándo será mi muerte? ¿quién observará mis últimos instantes? ¿habrá nacido ya esa persona?...3...2...1... beeeeeppp... fin

Al día siguiente fue la autopsia. Bajamos a patología y ahí se presentó el caso, se mostraron los órganos, el análisis, las conclusiones. Cuando escuché al patólogo ordenarle a su residente "¡ya pon el cerebro en su cubeta y los demás órganos en sus recipientes!" inmediatamente vino a mí la frase de la canción 1979 de los Smashing Pumpkins que está escrita al principio de este relato. Nadie sabe (a menos que seas un suicida metódico o emo planificador) cómo o dónde dónde irán a terminar sus restos. Wow, ¿el señor se habrá imaginado alguna vez que su cuerpo terminaría en pedazos repartidos en cubetas después de que un grupo de personas analizó sus entrañas? Cuesta trabajo pensar que ésos órganos alguna vez funcionaron en conjunto y tenían movimiento, energía, incluso generaron otras vidas. ¿Dónde acabaré?

¿Alguna vez has pensado en ello? ¿qué opinas?

Aquí les dejo las imágenes.

OJO: EL MORBO NO ESTÁ EN NINGUNA IMÁGEN, EL MORBO ESTÁ EN CÓMO LA MIRA QUIEN LA MIRA


EL FAMOSO CEREBRO EN SU CUBETA. CUESTA TRABAJO CREER QUE ALGUNA VEZ ESO TUVO MEMORIAS, PENSAMIENTOS, IMÁGENES...ERA UNA PERSONA


EL CORAZÓN EN REBANADAS. HIPERTROFIA VENTRICULAR IZQUIERDA CONCÉNTRICA.


LA LENGUA CON LA QUE ALGUNA VEZ HABLÓ EL SEÑOR (QUÉDENSE CON ESO, NO SE PREGUNTEN QUÉ MAS HIZO CON ELLA JAJA)


...Y EL SEÑOR (CUYA IDENTIDAD NO MENCIONO NI MUESTRO POR OBVIAS RAZONES)